Nosotros, comunistas en la era del chavismo


Hoz y martillo

A propósito de la virulencia de ciertos escarceos más bien subterráneos, escribía mi amigo Eder Peña: “Es la hora de la chiquita, sale lo peor de lo que nos han inoculado contra la mayor creatividad posible, pero lo peor lleva ventaja porque es lo más fácil“. Estoy completamente de acuerdo.

He pensado mucho sobre este asunto últimamente. Es la hora de la chiquita. Lo que no quiere decir que no vendrán nuevas horas difíciles, que lo sabremos nosotros los chavistas, que estamos habituados a lidiar con situaciones límite. Pero vivimos la que quizá sea la hora más difícil de la revolución bolivariana.

No me referiré aquí a las causales de la dificultad. No es mi intención. Me limitaré a subrayar que es un momento histórico que nos interpela con fiereza, que nos impide hacernos los distraídos. Nuestra respuesta deja ver nuestra grandeza, pero también nuestras miserias. El detalle es que estas últimas producen escándalo. El heroísmo de estos tiempos es más bien silencioso.

En algunos escándalos he comenzando a advertir la influencia del aspecto generacional. No quiero decir, en lo absoluto, que lo generacional sea el condicionante principal de actitudes que, por demás y lamentablemente, es posible ver en personas de todas las edades. Pero estoy convencido de que hemos menospreciado un aspecto que, en todo tiempo y lugar, determina voluntades.

Yo pertenezco a una generación de comunistas muy soberbios, no por comunistas, sino por inmaduros, que le tocó empezar a militar en un ambiente incomparablemente hostil: el del “fin de las ideologías”. Soy de los que compraba a precio de remate los libros de Lenin que los viejos comunistas renegados tiraban a la basura. Aún conservo casi todas esas joyas, más uno que otro manual inservible de la editorial Progreso.

Luego, maravilla de maravillas, llegó el chavismo. Y el chavismo, camarada, nos dio una revolcada de padre y señor nuestro, y en la revolcada nos fuimos haciendo hombres y mujeres, y nos reencontramos con el pueblo, y aprendimos que éramos parte de él y no mejores que “las masas”, y fuimos audaces en la lectura y en la práctica, y dejamos de comportarnos como ascetas, y comprendimos que la militancia no tenía por qué significar andar tristes, compungidos, y nos sacudimos ese rictus de severidad de nuestros rostros porque entendimos que para darle un beso a la vida hay que tener los labios bien dispuestos.

No obstante, nosotros, comunistas en la era del chavismo, no fuimos capaces de conjurar el retorno de esa misma soberbia que creíamos extinta. Hay una generación de jóvenes militantes de izquierda, marxistas-leninistas, algunos de los cuales incluso reivindican a Stalin, que no vivió la década prodigiosa que vio insurgir al chavismo (la década de los 90, tan inexplorada, tan poco pensada, tan incomprendida), que vio de lejos los primeros combates del chavismo ya con el control del gobierno, y que obligado a vivir la hora más difícil de la revolución bolivariana, responde con una actitud absolutamente contraria a la audacia: refugiándose en los conceptos elementales del materialismo histórico, en cualquier cosa que le permita lidiar con ese exceso de realidad que es siempre una revolución que atraviesa por circunstancias adversas.

Resulta doloroso ver cómo pierden el tiempo “demostrando” que Chávez leyó a Marx, como si eso inclinara definitivamente la balanza para la causa que agrupa a los justos frente al “reformismo”; ver cómo profieren maldiciones porque Maduro no nacionaliza la banca o porque impide que la clase obrera tome el control definitivo de los medios de producción. La mera noción de pensamiento estratégico, tal vez el aspecto en el que Chávez era más genuinamente marxista, les resulta absolutamente ajena. A su juicio, sin la menor sombra de duda, tal o cual medida debe tomarse ahora, porque es sólo ahora el tiempo de la política, y porque ésta no sabe de incertidumbres. Pero basta que se les reclame al afán manualesco y se les exija un análisis riguroso del estado actual de la lucha de clases: no hay peor ofensa. De inmediato, responden con la acusación de anti-intelectualismo.

Confieso que me angustia tanta altivez. Tanto ofuscamiento. A estas alturas, y sobre todo en las actuales circunstancias, cualquiera que se autodefina como militante de izquierda tendría que haber superado la falta de confianza, en sí mismo y en el pueblo venezolano, que le hace actuar con tanta altanería. Ésta no es más que una señal de miedo. El mismo miedo que hace ver enemigos en todas partes y que es la antesala de la derrota.

Y lo sabemos bien: la derrota no es, ni remotamente, una opción. De la misma forma que no es opcional aprender las lecciones políticas que dio Chávez sobre cómo se hace política con vocación hegemónica.

Cualquiera militante chavista, pero en particular aquellos que se reconocen como marxistas, está en la obligación de estudiar a fondo las implicaciones teóricas y prácticas del desafío que nos planteaba Chávez cuando hablaba de socialismo del siglo XXI. En cambio, mucho comunista de nueva generación hace alarde de su comunismo old school como si se tratara de la gran novedad histórica, con una arrogancia que hace palidecer nuestras malcriadeces de teen spirit.

Comunistas de nueva generación que recurren permanente al sarcasmo para aparentar agudeza en el análisis, cuando lo cierto es que intentan disimular su tristeza. Porque sienten que lo mejor ya pasó. Porque creen que llegaron tarde.

Camaradas, sepan perdonar nuestra faltas. No hemos hecho lo suficiente para transmitirles todo lo que ha significado el chavismo: cómo revolucionó la forma de hacer política, cómo fue dando paso a una nueva cultura política. Pero no utilicen nuestros errores como excusa: apúrense a aprender del chavismo. Estudien a Chávez. Escuchen atentamente a Nicolás. Dispónganse a aprender del pueblo venezolano.

¿Comunistas? ¡Aquí está Rodas, salten aquí!

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9 comentarios

  1. Joven comunista · · Responder

    “No me referiré aquí a las causales de la dificultad. No es mi intención…”. Quiere venir a dar lecciones un tipo que ni siquiera se atreve a plantear su caracterización de la realidad, mejor siga tranquilo en su oficina de Ministro, con su corporativo, sueldo y carro asignado, rodeado de sus muchachos repetidores de verdades oficiales y deje de intentar ocultar su incapacidad para enfrentar la degradación del chavismo.

  2. […] de un salario a cambio de nuestro trabajo. Ante esa polémica, el día 2 de octubre, en su bloghttps://elotrosaberypoder.wordpress.com/2015/10/02/nosotros-comunistas-en-la-era-del-chavismo/, el ministro escribe un artículo llamado Nosotros comunistas, en la era del chavismo, en la que […]

  3. Victor Manuel · · Responder

    Y de donde viene la degradación del Chavismo, de la inconsciencia, de la facilidad, de la pérdida del sentimiento patriota o porque todavía no se ha consabido lo que es la Patria y por muchas otras que no cabrían aquí. Cuando de verdad se tenga el verdadera conocimiento del Ideal de NUESTRO LÍDER, que un causal es el sacrificio, no la comodidad, y que el pueblo conozca que una revolución no es solamente recibir, sino que también se tiene que aportar. De un viejo neófito en política

  4. Edmundo Vargas · · Responder

    TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO REINALDO, MUY OPORTUNO TU ARTÍCULO.

  5. luis roque · · Responder

    Se acerca la hora de medir fuerzas debemos ganar no solo legal sino legitimar este proceso, pero debemos hacer que el incremento en los alimentos no siga, no es posible que un articulo le coloquen precio justo y a la 2 semanas tenga un aumento con otro precio, debemos tomar ya los negocios por lo menos expropiar 50 a nivel nacional que son muchos mas donde se esta robando al pueblo, esto lo espera el Pueblo, junto a los consejo comunales, chavez lo decia en la lejania de la solucion se perdio la Revolucion, queda poco tiempo saludos lui

  6. Muy buen análisis coyuntural, pero por favor, incluyanos a las mujeres en su discurso. NOSOTRAS también somos comunistas.

    Saludos.

  7. jose fernandez · · Responder

    Creo que ambos merecen criticas del pueblo, que al final es quien lleva la carga, cuando tanto uno como el otro hablan y hacen referencia del pueblo pareciera que hablaran de un bebe indefenso, cuando en realidad (tomando en cuenta la excelente formación de uno y el control gubernamental del otro) el pueblo es solo un grupo de personas que requerimos que se nos de la formación necesaria para comprender los tiempos, los cambios de los tiempos y circunstancias, para de esta manera poder apoyar impulsar y controlar verdaderamente el poder sin dejar cabida a cualquier germen del burocratismo o de corrupción. Camarada humildemente como pueblo considero (porque me siento afectado con la actitud de ambos) tanto comunistas, como chavistas, psuvistas o como quiera denominarse la otra visión en cuestión, ambos deben revisarse sinceramente y detectar las fallas y subsanarlas, no en beneficio del ego o del grupo sino en beneficio del pueblo, de la patria, de la humanidad.

  8. pero andas montado en tremenda camioneta de 40 mil dolares no? que comunista vas a ser tu wannabe de burgues

  9. FRANCISCO BRAVO · · Responder

    ¡Que viva la critica y tambien la Autocritica!, este articulo esta muy interesante, presumo que el autor fue o milito en el PCV en los años 90 y recoge un aprendizaje necesario para alimentar el debate. Si los Comunistas Generacionales estan cometiendo errores en las posiciones que se asumen de critica hacia el gobierno, pues debe tener algo de cierto todo ello, es inevitable la existencia de dogmaticos, alienados, militontos (Frey Beto), entre otros.Sin embargo este articulo esta dedicado a los Comunistas de Nueva Generacion, siendo la dedicatoria cargada de criticas con bastante de eso que imputa el autor a los Jovenez Comunistas (sarcasmo). El Autor cataloga a los Comunistas Generacionales de Elite Intelectual, que no pueden lidiar con el exceso de realidad, mandandolos a estudiar al Chavismo para entender lo que esta ocurriendo, es decir, entender que el Socialismo si esta siendo construido, solo que esta camuflado en un Modo de Produccion Capitalista para no revelar a los enemigos la estrategia. Que no es que se esta retrocediendo en la accion politica revolucionaria, simplemente es una distraccion en virtud de que el Socialismo del Siglo XXI no proviene de un manual, es fuente de creacion permanente que permite confundir a los enemigos. La verdad es que la realidad nos esta pasando por encima y los Jovenes Comunistas simplemente estan haciando el aporte que las Nuevas Generaciones “Chavistas” no hacen. Estoy cansado de ver los discursos de estas generaciones chavistas cargados de retorica, que no puntualizan ni un pequeño analisis de la realidad de la que estamos viviendo, me gustaria saber de estas generaciones cuales son las teorias Chavistas y la propuesta ideologicas para hacer revolucion, yo he conocido a muchos que no se saben ni siquiera los cinco objetivos del plan de la patria, mucho menos pueden poner en practica la ideologia chavista. Me parece que la fobia hacia los Comunistas aflora a medida que la HORA SE HACE CHIQUITA. En algunos es mas facil buscar culpables en otros y muchas veces en los que menos han tenido que ver en los problemas actuales que afronta el Pais, es un suerte de buscar el CHIVO EXPIATORIO. Eso no ayuda al debate, ojala y el autor de ese escrito reflexione y bienvenida la critica, los vicios y el infantilismo de izquierda hay que combatirlo.

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