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Campaña de apoyo microfinanciero a “Saber y poder”


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Para apoyar, aquí.
For support, here.

Más info (more info): saberypoderblog@gmail.com

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Creé “Saber y poder” hace casi doce años. Desde entonces, y de manera ininterrumpida, he participado en el esfuerzo colectivo por hacer registro de la vertiginosa realidad venezolana, asumiendo una postura militante en favor de la revolución bolivariana, extraordinaria y fascinante experiencia política que permanentemente nos interpela, poniendo a prueba nuestros marcos de interpretación, obligándonos a ensayar nuevas formas de pensar y hacer. Tal trabajo de registro he procurado hacerlo de manera creativa, desprejuiciada, honesta, y con todo el rigor intelectual del que he sido capaz.

Las voces y las luchas que se expresan a través de “Saber y poder” tienen que seguir siendo escuchadas y conocidas. Más que necesario, es imprescindible romper el férreo cerco informativo y analítico en torno a lo que ocurre en Venezuela. Con tu valioso apoyo, eso será posible.

Reinaldo Iturriza López

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Campaign to support “Saber y poder”

I created “Saber y poder” almost twelve years ago, and since then, and uninterruptedly, I have participated in the collective effort to record Venezuela’s vertiginous reality, assuming a militant stance in favor of the Bolivarian revolution, an extraordinary and fascinating political experience that permanently challenges us, testing our frameworks of interpretation, forcing us to try new ways of thinking and doing. The work of registering this political experience I have tried to do in a creative, unprejudiced, honest, and with all the intellectual rigor of which I have been able.

The voices and struggles that are expressed through “Saber y poder” have to continue to be heard and known. More than necessary, it is essential to break the tight information and analytical fence around what happens in Venezuela. With your valuable support, that will be possible.

Reinaldo Iturriza López

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Campanha de apoio para “Saber y poder”

Criei “Saber y poder” há quase doze anos. Desde aí, e sem interrupções, participei no esforço colectivo para deixar registo da vertiginosa realidade venezuelana, assumindo uma postura militante a favor da revolucão bolivariana, essa extraordinária e fascinante experiência política que de forma permanente nos interpela, pondo à prova a nossa capacidade de interpretação, obrigando-nos a ensaiar novas formas de pensar e agir. Esse trabalho de registo tento fazê-lo de forma criativa, honesta, sem preconceitos, e com todo o rigor intelectual possível.

As vozes e lutas que se expressam através de “Saber y poder” têm de continuar a ser ouvidas e dadas a conhecer. Mais que necessário, é imprescindível romper o implacável cerco informativo e analítico que rodeia os acontecimentos na Venezuela. Com o teu valioso apoio, isto será possível.

Reinaldo Iturriza López

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Kampagne zur Unterstützung von “Saber y poder”

Ich habe “Saber y poder” (“Wissen und Macht” aber auch “wissen und können”) vor fast zwölf Jahren erschaffen. Seitdem habe ich ununterbrochen an dem kollektiven Kraftakt teilgenommen von der schwindelerregenden venezolanischen Realität Zeugnis zu leisten. Dabei habe ich eine militante Position eingenommen zugunsten der bolivarianischen Revolution, außerordentliche und faszinierende politische Erfahrung, die uns permanent kritisch hinterfragt, unsere Interpretationsrahmen in Frage stellt und uns zwingt neue Formen des Denkens und Handelns auszuprobieren. Ich habe versucht diese Arbeit der Aufzeichnung auf kreative, vorurteilslose und ehrliche Weise vorzunehmen, mit der ganzen intellektuellen Strenge zu der ich fähig gewesen bin.

Stimmen und Kämpfe die mittels “Saber y poder” ihren Ausdruck finden, müssen weiterhin gehört und verbreitet werden. Mehr noch als notwendig, ist es unentbehrlich die eiserne Informationssperre und analytische Blockade bezüglich dessen was in Venezuela vor sich geht zu brechen. Mit deiner wertvollen Unterstützung wird dies möglich sein.

Reinaldo Iturriza López

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“Saber y poder” babesteko kanpaina

La duela hamabi urte “Saber y poder” sortu nuen. Ordutik, eta era etengabean, Venezuelako errealitate azkarra jastotzeko eta zabaltzeko esfortzu kolektiboan parte hartu izan dut, Iraultza Bolibartarraren aldeko jarrera eta posizio militantea hartuz, iraunkorki interpelatzen gaituen sekulako esperientzia zoragarria, gure interpretazio-markoak kolokan jarriz, eta, egiteko eta pentsatzeko modu berriak asmatzen behartuz.

“Saber y poder” blogaren bidez azaltzen eta agertzen diren ahotsek eta borrokek ezagunak izaten eta entzundak jarraitu behar dute. Beharrezkoa baino, ezinbestekoa da Venezuelari gertatzen zaion boikot informatibo eta analitiko zorrotza apurtzea. Zure laguntza baliagarriarekin, hori posiblea izango da.

Reinaldo Iturriza López

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Campanya de suport a “Saber y poder”

Vaig crear “Saber y poder” gairebé fa dotze anys. Des de llavors, i de forma ininterrompuda, he participat en l’esforç col·lectiu de fer registre de la vertiginosa realitat veneçolana, assumint una postura militant en favor de la revolució bolivariana, extraordinària i fascinant experiència política que permanentment ens interpel·la, posant a prova els nostres marcs d’interpretació, obligant-nos a assajar noves formes de fer i pensar. He procurat fer aquest treball de registre de manera creativa, honesta, sense prejudicis, i amb tot el rigor intel·lectual del que he estat capaç.

Les veus i les lluites que s’expressen a través de “Saber y poder” han de seguir essent escoltades i conegudes. Més que necessari, és imprescindible trencar el setge informatiu i analític al voltant del que passa a Veneçuela. Amb el teu valuós suport, això serà possible.

Reinaldo Iturriza López

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Projet de soutien “Saber y poder”

J’ai créé “Saber y poder ” il y a presque douze ans. Dès lors, j’ai participé sans relâche à l’effort collectif visant à sauvegarder la réalité vertigineuse du Venezuela, en adoptant une position militante en faveur de la révolution bolivariana, une expérience politique extraordinaire et fascinante, qui nous interpelle en permanence, mettent à l’épreuve nos cadres d’interprétation, nous obligeant à essayer des nouvelles façons de penser et de faire. Ce travail de registre j’ai essayé de faire avec créativité, sans préjugés, d’une façon honnête et avec toute la rigueur intellectuelle avec laquelle j’ai pu.

Les voix et les luttes qui s’exprimes grâce à “Saber y Poder” doivent continuer à être entendues et connues. Plus que nécessaire, il est essentiel de briser l’étroit cercle d’information et d’analyse atour de ce qui se passe au Venezuela. Avec votre précieux soutien, cela sera possible.

Reinaldo Iturriza López

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Nueva comunidad socialista Amatina: mucho más que viviendas


Busto del comandante Chávez en nueva comunidad socialista Amatina. Foto: Rigel Sergent

Con la entrega por parte del Presidente Nicolás Maduro, este jueves 16 de mayo, de las últimas 48 viviendas de la nueva comunidad socialista Amatina, en la parroquia Antímano de Caracas, se cierra un importante ciclo en una de las experiencias más emblemáticas del poder popular durante la revolución bolivariana.

En total, Campamento de Pioneros, organización que integra el Movimiento de Pobladores y Pobladores, construyó en Amatina 137 viviendas, las primeras 29 de las cuales fueron entregadas en 2013 y otras 60 en 2017.

El ciclo arrancó el 8 de enero de 2011. Aquel día, reunido con el Movimiento de Pobladores y Pobladoras, el comandante Chávez ordenó el inicio del proceso de expropiación y ocupación temporal del terreno ocioso ubicado en el sector El Algodonal, con un área de 9.113,48 metros cuadrados, propiedad de Empresas Polar.

Apenas doce días más tarde, Chávez hizo acto de presencia en Amatina con parte de su equipo de trabajo. En diálogo con los integrantes del movimiento, informó al país: “Miren, ésta va a ser una de las primeras áreas… Avivir… Áreas Vitales para Viviendas y Residencias… Ésta va a ser, a lo mejor, la primera de las Avivir… aquí mismo en el galpón está el comando, y el comandante no es Chávez, el comandante es el pueblo, los pobladores y las pobladoras, ese es el verdadero comandante aquí”.

La reunión de Chávez con el Movimiento de Pobladores y Pobladoras fue quizá el momento culminante del impresionante despliegue que inició el comandante los primeros días de diciembre de 2010, para conocer de primera mano las graves afectaciones producidas por las lluvias (o por el capitalismo, como el mismo Chávez corrigió varias veces), realizando numerosas asambleas en barrios populares. La situación era de emergencia: alrededor de 120 mil personas habían quedado sin hogar.

Aquella jornada, Chávez dio una verdadera cátedra acerca de la confianza a toda prueba que, en las circunstancias más difíciles, debe tener el liderazgo político revolucionario en las capacidades del pueblo organizado.

En interlocución permanente con el pueblo, Chávez y su equipo fueron fraguando lo que muy pronto se convertiría en la Gran Misión Vivienda Venezuela. En palabras de Juan Carlos Rodríguez, vocero del movimiento, “el rescate de Amatina visibilizó lo que luego se convirtió en una política de Estado a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela, que fue la lucha por el acceso al suelo urbano, por el derecho a la ciudad, que nosotros entendemos como un derecho en disputa, un derecho que se conquista peleando. En algún momento fuimos criminalizados por esa lucha por la tierra, pero ese hecho, esa decisión de Chávez, fue como un desencadenante. A partir de ahí comenzó todo un proceso de rescate de suelos, de movilización, de organización popular en torno a la lucha por la tierra, que fue el punto de arranque de la Gran Misión Vivienda Venezuela”.

Para Reny Paruta, vocero de Amatina, “más importante que la entrega de viviendas, es dejar en claro lo que somos capaces de hacer con la política autogestionaria. Todo el proceso de ejecución de la obra, la ejecución financiera, el control, etc., lo hicimos como movimiento, con las familias incorporadas. El ama de casa, que estaba atendiendo a la familia, al marido, a los chamos, terminó siendo vocera de un grupo de base, después vocera de la comunidad, después se incorporó en la obra y terminó siendo la cabillera, en el caso de Juana, que hoy es responsable de la producción, porque es panadera. Quién iba a imaginar que un ama de casa iba a terminar siendo la maestra de obras en el ámbito de cabillas, en lo estructural. Está Edith, una señora que duró casi veinticuatro años encerrada en una casa, atendiendo a su hija con discapacidad, solamente salía al hospital, no compartía con los vecinos. Hoy es una de las lideresas de Amatina”.

Según Juan Carlos Rodríguez, “la autogestión es una apuesta política, no es una apuesta constructiva. Que la organización popular se empodere y vaya desarrollando capacidad de hacer, pero para eso es necesario transferir poder. Lo que hemos construido en Amatina y en los otros campamentos de pioneros ha sido con ese enfoque: a partir de la transferencia de poder, la comunidad se organiza y construye sus viviendas, desarrolla capacidades. De los campamentos de pioneros han salido muchísimos compañeros y compañeras que luego asumen responsabilidades y liderazgo en otros espacios políticos, constructivos, de organización popular. Los procesos autogestionarios son una escuela de formación de cuadros populares. Y es importante rescatar eso: la autogestión es una apuesta política para la construcción de tejido social. La gente no puede desarrollar capacidades si no tiene oportunidad de hacerlo. En Amatina hubiésemos podido avanzar muchísimo más rápido si hubiesen existido condiciones más favorables”.

Además de las 137 viviendas, la nueva comunidad socialista Amatina dispone de otros ochos espacios, casi todos en construcción: panadería (ya en funcionamiento), un Simoncito, Barrio Adentro, radio, biblioteca, auditorio, cine comunal y oficina del campamento.

“Se cierra un ciclo, pero todavía quedan muchas cosas por construir”, afirmó Juan Carlos Rodríguez. “La construcción de una comunidad es algo que nunca termina, es un proceso de construcción permanente”. Sobre la situación actual de la lucha por el derecho a la ciudad, transmitió la posición del movimiento: “Ese es un tema que ahorita habría que reimpulsar, porque la lucha por la tierra ha quedado como relegada, también por la propia coyuntura en la que estamos ahora. Se ha frenado esa lucha. Hay mucha gente organizada en función de la lucha por la tierra, hay todavía fuerza popular para avanzar en esa dirección”.

Lucha por el derecho a la ciudad, política autogestionaria: hacia allá tendría que seguir apuntando la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Juana y sus dos hijos, pioneros de Amatina. Foto: Nathalie Martínez
Edith y su hija, pioneras de Amatina. Foto: Nathalie Martínez
Juana observa lo que ha construido. Foto: Nathalie Martínez

Primer Encuentro Popular Teórico: Democracia participativa y protagónica



Primer Encuentro Popular Teórico. Foto: Silvino Castrillo.

Primer Encuentro Popular Teórico. Foto: Silvino Castrillo.

Este miércoles 15 de mayo tuve el gusto de participar en la edición 123 del programa radial Encuentro Popular, que conduce el camarada y amigo Elías Jaua, y transmite YVKE Mundial. Y el honor, además, tratándose del Primer Encuentro Popular Teórico, dedicado al tema de la democracia participativa y protagónica.

Durante casi dos horas hicimos un repaso por documentos históricos: El Libro Azul, la Agenda Alternativa Bolivariana, el Aló Presidente Teórico N° 1, el Golpe de Timón, el Plan de la Patria, entre otros. De igual forma, nos paseamos brevemente por el pensamiento de figuras como Vladimir I. Lenin, Rosa Luxemburg y John William Cooke.

Planteamos, entre otras cosas, que la idea-fuerza de la democracia participativa y protagónica está en el centro de la revolución teórica que dio paso a la emergencia del chavismo durante la década de los 90, siendo Hugo Chávez el principal responsable de aquella fascinante tarea de invención política. Trazamos, además, la línea de continuidad entre esta idea-fuerza tanto con la Comuna como con el planteamiento de socialismo del siglo XXI, que está muy lejos de ser una simple consigna, y con el concepto de democracia socialista en particular.

Sin duda, es un tema que da para largas y apasionadas discusiones. Éste es simplemente un aporte más. Se trata, además, y fundamentalmente, de una obra política en permanente construcción: la democracia participativa y protagónica es hoy día, al mismo tiempo, realidad y clamor, demanda popular.

Primera parte: Segunda parte:

Primer Encuentro Popular Teórico. Foto: Silvino Castrillo.
Primer Encuentro Popular Teórico. Foto: Silvino Castrillo.

Movimiento de Pobladores y Pobladoras: El problema está en pretender construir el proyecto bolivariano sin cuestionar la lógica del capital (Parte I)


Asamblea Popular frente al Palacio de Miraflores. 9 de diciembre de 2015. Foto: Luigino Bracci.

Entrevista a referentes del Movimiento de Pobladores y Pobladoras: Iraida Morocoima y Juan Carlos Rodríguez, de Campamento de Pioneros y Pioneras; y Hernán Vargas y Nélida Cordero, del Movimiento de Trabajadoras Residenciales Unidas por Venezuela.

Les propongo que intentemos hacer un balance general de lo acontecido en Venezuela desde el 9 de diciembre de 2015, fecha en que se produce una importante movilización popular a Miraflores, en buena medida promovida por Pobladores y Pobladoras, tres días después de la derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias. ¿Por qué desde esa fecha? Porque aquella movilización no solo es un hito para el movimiento popular, sino porque antecede al que sin duda es el momento más difícil de la revolución bolivariana: el largo año 2016, en que arrecian la especulación y el acaparamiento de productos de primera necesidad, padecemos los efectos del desplome del precio del petróleo; la violencia antichavista de 2017, las sanciones contra PDVSA, el inicio de la hiperinflación; la oposición que se levanta de la mesa de diálogo en febrero de 2018, el magnicidio frustrado; la autoproclamación de Guaidó, la continuación de las agresiones económicas, el ataque al Sistema Eléctrico Nacional; pero también el lanzamiento de los motores económicos, la creación de los CLAP, la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, la reelección del Presidente Maduro, entre otros hechos. Y en este contexto, la agudización de las tensiones a lo interno del chavismo, directamente relacionada con las distintas formas de enfrentar los desafíos del completo momento histórico. 

Iraida Morocoima:

El 9 de diciembre había una gran tristeza en el pueblo. Tristeza porque se había perdido la Asamblea Nacional. Pero no solamente eso, era como que esa Asamblea la había perdido Nicolás, lo que me parece terrible, porque el pueblo estaba muy consciente de que era Nicolás el que debía continuar, pero necesitaba hacer reacomodos para gobernar mejor, con el pueblo.

Antes del 9 se daba el debate: se iba para la Asamblea o se iba a apoyar al Presidente. Había cuestionamiento sobre el apoyo al Presidente, y nosotros fuimos bien firmes en decir que el apoyo era absoluto, porque seguíamos comunicándonos con Chávez, porque Chávez éramos nosotros, y esa era la orientación clara como la luna que Chávez nos había dado.

En esa lucha contra esa tristeza que teníamos, nos fuimos con todo el amor del mundo a donde nuestro Presidente. Era una necesidad que tenía el pueblo de encontrarse con Nicolás Maduro y decirle que contara con nuestro apoyo. Era como abrazar al Presidente para fortalecerlo, llenarlo de energía y seguir con los combates que venían. Creo que fue importante ese día.

A lo mejor hubo gente que creyó que nosotros fuimos a pedir cargos, pero nosotros lo que siempre vamos a plantear es que se construya el Estado comunal. Nosotros tenemos toda nuestra fuerza y nuestra energía en la autogestión general, en la autogestión como una forma liberadora, para poder construir ese Estado comunal. Sin autogestión no va a haber Estado comunal, y Chávez lo planteó en Golpe de Timón. Es necesario siempre estar revisándolo, porque su mensaje fue claro, preciso: tenemos que construir la Comuna. No es cambiar un ministro y poner a otro, no es una responsabilidad de un ministerio, es una responsabilidad de un pueblo, y de un Presidente que tiene que gobernar con el pueblo, con la gente, con los de abajo.

Siempre hay quienes dudan del pueblo. La ventaja de Chávez es que siempre creyó en el pueblo, él escuchaba, y si no escuchaba lo regañaban, él entendía que el pueblo lo estaba orientando, por alguna razón le estaba diciendo eso.

Hernán Vargas:

Creo que 2015 fue como un año en que tocamos fondo en distintos aspectos, y se abre un período muy peculiar dentro de la revolución, que está marcado, por un lado, por el bloqueo como estrategia de ataque imperialista, y por el otro con una agudización de las contradicciones internas de la revolución bolivariana. Pero además es un período marcado por la incertidumbre, como de ensayo de cosas, tanto para la derecha y el imperialismo como dentro del chavismo.

Y digo que 2015 es un año en que tocamos porque hay una cantidad de cosas que el chavismo venía arrastrando, no desde 2013. Hay una tendencia a creer que a partir de 2013 inicia un nuevo período, y creo que no es cierto. Sin duda que es un hito fundamental la desaparición física de Chávez, pero no significa una ruptura total. En todo caso, uno de los aspectos que quiero referir es que desde hace tiempo viene produciéndose un alejamiento de la clase política del sentir de la mayoría de la gente, y en 2015 eso le pasa factura al chavismo, pero no porque la derecha se acercara al sentir de las mayorías, más bien la mayoría se desplazó momentáneamente hacia la derecha por retruque, como castigo hacia un chavismo que había venido desvinculándose progresivamente.

La movilización del 9 de diciembre fue también un mensaje claro de la base popular a la dirigencia burocrática del chavismo, pues, como bien lo decía Iraida, una parte de ella estaba pensando que era un momento de recambio interno e incluso de transición, de derrota de la revolución bolivariana. De hecho, apenas inicia el año 2016 en muchos ministerios se hablaba de que teníamos seis meses para gobernar, es decir, se habían tomado en serio el ultimátum de la Asamblea Nacional.

La Asamblea Nacional, por su parte, en medio de este clima de incertidumbre que caracteriza al nuevo período, se debatía entre el camino democrático, entre tirar política, por ejemplo con lo que nosotros llamamos Ley de Estafa Inmobiliaria, que era para tratar de capitalizar, para llevar al capital inmobiliario todo lo que se había invertido en los años precedentes en materia de vivienda popular, o seguir la línea de los yanquis, conforme a la cual comienzan a amenazar con que en seis meses cae el Gobierno. Planteado ese dilema, la derecha termina optando por la segunda opción, es decir, por la violencia, y ahí se va debilitando tremendamente, porque abandona la construcción de política, subordinándose por completo a la estrategia gringa. Tal vez la expresión más clara de esto es Julio Borges levantándose de la mesa de negociación en República Dominicana, en febrero de 2018, cuando se iba a firmar el acuerdo.

La derecha venía de intentar la vía de la violencia de calle en 2014 como forma de generar ruptura, vuelve a intentarlo en 2017, y es derrotada por el pueblo venezolano: Nicolás tiró una línea que fue correcta, que fue el planteamiento de Constituyente como vía para resolver los problemas, y el pueblo la hizo suya. No necesariamente como uno puede pensar: para profundizar el socialismo, etc., no. Sencillamente la mayoría de la gente identificó que entre la violencia de calle y la posibilidad de un proceso constituyente, lo preferible era el proceso constituyente, y así como le dio una cachetada al chavismo en 2015, para pasarle factura, en este momento castigó a quienes tenían la intención de generar caos en el país. Como resultado, la derecha venezolana se debilita enormemente: ya no tiene política de calle, no tiene política qué ofrecer.

Del lado del chavismo, en este período tiene lugar una discusión sobre cuál es el modelo. Por un lado, y tras esa angustia inicial porque nos iban a tumbar, la dirigencia burocrática empieza a entender que tiene que gobernar. Por el otro, un pueblo que define en los momentos fundamentales: la elección de la Asamblea Nacional Constituyente fue uno de ellos, lo que vivimos recientemente, con el ataque al Sistema Eléctrico Nacional, también. Así como el Gobierno activa los motores económicos, del lado de la ofensiva imperialista también se activaron distintas líneas de socavamiento: sin comida, sin medicinas, y recientemente sin luz, como lo decía Pompeo. Ha sido el pueblo el que ha puesto el cuerpo para resistir toda esta difícil situación, pero además el que ha venido dando respuestas concretas.

Recientemente, cuando quitan la luz, como un episodio cumbre de esa estrategia de asfixia, el pueblo venezolano da una demostración absoluta de voluntad de vida y de paz, de resolver los problemas en democracia. Ese es otro de los momentos en que ha aflorado todo lo acumulado en este tiempo, y ha vuelto a expresarse un pueblo que cree en el modelo bolivariano, cree en una Constitución que le garantiza un conjunto de derechos. De hecho, creo que muchas de sus molestias tienen que ver con la precariedad de esos derechos que sentía garantizados: el agua, la luz, la salud, la alimentación, el transporte, todo un modo de vida al cual se había acostumbrado. Y aquí no se trata de si se es chavista o antichavista, aquí es sencillamente: yo no creo en ser carne de cañón para una ofensiva yanqui, no creo en la intervención militar. Esa es, en general, la respuesta del pueblo.

Pero luego tienes un chavismo en cuyo interior se vienen agudizando las contradicciones, una parte de la dirección política que empieza a replantearse el rumbo a seguir, que piensa que más bien la fórmula es que hay que tratar de pactar, llegar a una salida negociada, que tiene que ver con una recomposición de un modelo capitalista neoliberal. También tienes a un pueblo chavista que va reconfigurando su forma de organizarse, de pelear. La dirección política se aleja de los consejos comunales, de las Comunas, como estrategia, tira la idea de los CLAP como otra fórmula, cosa que no es demasiado novedosa, porque muchas veces ocurrió eso de ir cambiando la fórmula organizativa sin tener acumulación, luego Chávez con los consejos comunales y las Comunas se planteó una estrategia de acumulación de toda esas fuerzas organizativas, y ahora se vuelve a dispersar ese esfuerzo. Sin embargo, el chavismo vuelve a apostar a otra forma de organización, los CLAP, que de hecho han sido claves para poder garantizar el abastecimiento de comida sin intermediarios. En fin, hay un chavismo que a pesar de tanta precariedad y tanta dificultad, sigue movilizándose en la calle, pero en un contexto de agudización de las contradicciones internas muy grande.

Un ejemplo de eso es que así como la derecha trató de construir política promoviendo una Ley de Estafa Inmobiliaria como forma de capitalizar lo que se había invertido en vivienda llevándolo al mercado inmobiliario, hoy día sectores de la dirigencia chavista consideran que esa es la fórmula: que hay que capitalizar todo eso, que el mercado inmobiliario va a permitir que circule capital y eso va a permitir recomponer la economía.

Es algo que nosotros venimos discutiendo desde hace mucho rato: el problema está en tratar de construir el proyecto bolivariano reproduciendo la lógica de la modernidad, del capitalismo rentístico venezolano, es decir, sin cuestionar el acomodo moderno/colonial de Venezuela, y el papel que se le asignó para que el capital se reprodujera y circulara a escala global.

Juan Carlos Rodríguez:

Hacer un balance de casi cuatro años, con todas las cosas que pasan en Venezuela cada tres meses, es un desafío para una entrevista corta. Pero bueno, tú partías de preguntarnos sobre el 9 de diciembre. Y en ese momento se presentaba un dilema, que yo creo incluso que todavía está vigente, que es el problema del liderazgo del proyecto, del liderazgo histórico.

En ese momento, con esa derrota política que tuvimos, de las elecciones para la Asamblea Nacional, empieza a achacársele la culpa a Nicolás. La factura política la paga Nicolás. Entonces empieza a surgir la matriz de opinión de que Nicolás no había estado a la altura del momento, y que había que ir pensando en la posibilidad de un cambio, de refrescar el liderazgo, etc.

Hay un tema central, y es que el pueblo sigue creyendo en Chávez: en las cosas que Chávez propuso, en las cosas que visionó, que planteó como alternativa, como futuro, como idea de sociedad. Hay una subjetividad todavía muy fuerte dentro del pueblo venezolano, marcada por las ideas de Chávez. Esa fe en las cosas que planteó Chávez no se ha perdido.

Nosotros, por ejemplo, desde Pobladores, todavía seguimos creyendo en las propuestas, en los planteamientos del comandante Chávez. Entonces, en ese momento, frente al dilema del tema del liderazgo, lo que dijimos fue: el comandante Chávez nos planteó que la continuidad del liderazgo histórico de la revolución, que va más allá del cargo de Presidente, pasaba por Nicolás Maduro. Si nosotros cuestionamos eso, estamos cuestionando lo que Chávez planteó, y eso sería facilitar una fractura en el liderazgo, que nos dejaría en una situación de debilidad insalvable. Planteábamos que teníamos que apuntalar ese liderazgo, tal y como Chávez lo había orientado.

Algunos decían que Chávez también pudo haberse equivocado, etc., pero ahí está otro debate: cómo se construyen los liderazgos históricos, porque el propio comandante Chávez es un liderazgo que surge de la lucha popular, se construye en la batalla.

Eso fue lo que motivó, principalmente, la movilización del 9 de diciembre de eso año: respaldar ese liderazgo histórico, seguir manteniendo a la figura y blindar ese liderazgo. Luego ahí, porque claro, en esos procesos de articulación popular confluyen muchos actores, se terminó entendiendo esa movilización como una especie de tribuna para cuestionar a todos los ministros, etc. A pesar de esto, creo que fue un momento importante, incluso para la construcción del liderazgo del Presidente Nicolás Maduro, porque estaba siendo cuestionado por todos lados, desde dentro del chavismo.

Ahora, haciendo un balance del liderazgo en estos cuatro años, evidentemente uno de los objetivos de la derecha y del imperialismo es destruir el liderazgo, porque en esa medida puedes destruir al movimiento. Los ataques al liderazgo se han ido incrementando cada vez más, sin hablar de los otros tipos de ataque que hemos padecido: económicos, mediáticos, diplomáticos etc. El Presidente en aquel momento pudo conectarse, y esa conexión le permitió hacer una lectura de la realidad que le permitió dar pasos importantes luego. Pero el propio ataque hacia el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, que llegó hasta el intento de magnicidio, ha hecho que se vaya perdiendo el vínculo, la conexión.

Hay como una especie de aislamiento, por la propia situación, por los ataques, y eso sí es un problema. El comandante Chávez planteaba que es dirigir junto al pueblo los destinos de la patria, y además nosotros veníamos construyendo una relación muy fuerte líder-pueblo con el comandante Chávez, que queremos mantener con el liderazgo, pero la dinámica ha sido otra.

Entonces, una de las cosas es cómo logramos desde el movimiento popular restablecer el vínculo y la conexión con el liderazgo para mantener el rumbo estratégico. Yo creo que en la medida en que los liderazgos se aíslan, y pierden la conexión con el movimiento, con sus bases, hay un riesgo fuerte de que la dirección se pierda.

Nélida Cordero:

En ese momento crucial que vivimos nosotros, cuando en 2015 decidimos como poder popular manifestar, queríamos transmitirle al presidente Nicolás Maduro la confianza que le tenemos, la fe en las cosas que veníamos construyendo desde muchos años atrás con el comandante Chávez; que su partida nos afectó mucho, pero que nosotros sabíamos que él nos había dejado una responsabilidad.

Ese momento lo aprovechamos, creo yo, la mayoría de los que estuvimos allí, para manifestarle al Presidente Nicolás Maduro el apoyo, porque él tenía que mantenerse allí, con hidalguía; que no se sintiera solo, que había un pueblo que, pese a esa derrota pequeña que habíamos tenido, íbamos a seguir dando la batalla, porque el comandante Chávez si algo le manifestaba siempre al pueblo era que teníamos que mantenernos en la lucha, constantes. Con Chávez no descansábamos, porque él nos mantenía siempre activos, no dejábamos nunca de construir algo. Eso nos ha permitido a nosotros seguir construyendo, queriendo hacer cosas.

Tenemos una gran responsabilidad: preservar las cosas que construimos junto con el comandante Chávez, y esas cosas que todavía no hemos podido darles continuidad, pues hacerlo. Si algo hemos aflojado un poco es con los consejos comunales, pero es dentro de la revolución que está el camino y es hacia allá que debemos ir todos.

En esta batalla crucial que tenemos, el impero y sus lacayos aquí nos han dado con todo, pero este pueblo ha sabido resistir. Hay un pueblo que pese a las adversidades sabe que lo primero es defender su patria, luchar por defender las conquistas que tiene. Además, tenemos mucho por construir. Ese sueño que nosotros comenzamos a construir con Chávez es muy hermoso, y no vamos a dejar que se nos escape de las manos.

El Cerro La Vieja corre peligro de muerte


El Cerro La Vieja en el extremo inferior derecho de la imagen. También pueden verse los pueblos de Sarare y La Miel.

El Cerro La Vieja, hasta hace no mucho patrimonio del municipio Simón Planas, en el estado Lara, corre peligro de muerte. Aunque el crimen es inminente, poco se sabe de los presuntos victimarios. Se sabe, eso sí, que no son todos los que aparecen. Habría también poderosos autores intelectuales. Entre los que figuran públicamente, se cuentan varias instituciones del Estado, a juzgar por la maquinaria que exhiben los perpetradores, y con la que hubieran querido contar alguna vez los productores de los asentamientos circundantes al cerro. Parece un caso típico de acumulación por desposesión: activos públicos manejados por privados para explotar lo que es de todos y todas. Porque se conoce, eso sí, el modus operandi: explotación minera. Pero nadie atina a decir de qué minerales se trata. Y eso es quizá lo que más molesta a la gente: el hecho de que nadie informe nada, ni mucho menos rinda cuentas de nada. Los pocos funcionarios públicos que, en privado, hacen algún comentario, se limitan a desmentir los rumores que circulan por el municipio y más allá, pero ni uno solo ha tenido el valor de dar la cara.

Sobre lo poco que se sabe nos habla José Parra, productor de El Corozo. El testimonio fue grabado a finales del mes de abril del presente año.

Conversando sobre El Libro Azul


La primera vez que participé en el extraordinario programa “Escuela de Cuadros”, que transmite Vive TV, hablamos sobre el célebre Aló Presidente Teórico N° 1 (programa 2013), del 9 de junio de 2009, en que el comandante Chávez se sumerge en las profundidades del tema comunal. Quien esté interesado en revisar este importante documento histórico puede revisar la transcripción que está disponible en la web TodoChávez y también mirar el vídeo.

En esta oportunidad conversamos sobre El Libro Azul (programa 224), escrito por Chávez previo al 4 de Febrero de 1992, y que fuera adoptado por el Movimiento Bolivariano Revolucionario Doscientos (MBR-200) como un documento síntesis de la orientación ideológica y estratégica del movimiento.

Comparto con ustedes el programa conducido por Cira Pascual Marquina, y en el que nos acompaña Ángel Álvarez.

Movimiento de Inquilinos e Inquilinas se moviliza a la ANC


La mañana de este martes 7 de mayo el Movimiento de Inquilinos e Inquilinas, que hace parte del Movimiento de Pobladores y Pobladoras, se movilizó desde Parque Carabobo hasta la sede de la Asamblea Nacional Constituyente, en la esquina Las Monjas, para entregar sus propuestas de cara al fortalecimiento de la Ley para la regulación y control de arrendamientos de vivienda.

El referido instrumento legal fue promulgado por el comandante Chávez en noviembre de 2011, y fue el resultado de intensas jornadas de debate popular. Desde el año pasado, el Ministerio del Poder Popular para el Hábitat y Vivienda está promoviendo su reforma.

En opinión de Rigel Sergent (ver vídeo), vocero del movimiento, más que de reforma, corresponde hablar de fortalecimiento de la ley. De hecho, “la mayor traba de la ley es su no aplicación”, expresa Sergent, realidad que obedece, entre otras cosas, al poco compromiso de las instituciones involucradas, lo que se agrava con el proceder de algunos elementos que favorecen los intereses de los latifundistas urbanos.

Al término de la movilización, cinco integrantes del movimiento serían recibidos por la Comisión de Misiones y Grandes Misiones de la Asamblea Nacional Constituyente.

Parque Carabobo. Inicia la movilización hacia la ANC.
“1 % de la Gran Misión Vivienda para los inquilinos”.
“Cero pago en moneda extranjera. Exigimos cumplimiento de la Ley de Arrendamientos”.
La movilización pasa por la Plaza Bolívar de Caracas.
Frente a la sede la ANC.

Venezuela: de furibundos y simulacros


Si es imposible encontrar algún rasgo de sublimidad en la despiadada guerra híbrida que se libra en y contra Venezuela, en cambio abundan los episodios que rayan en lo ridículo. El intento de golpe de Estado del 30 de abril es uno de ellos.

Tan temprano como a las 7 am ya era posible inferir que se trataba de un intento frustrado, con todo y el nivel de incertidumbre propio de estos casos. Tal capacidad de anticipación puede resultar engañosa, porque no obedece al manejo de información privilegiada ni a las dotes predictivas del observador. Hay datos decisivos de los que puede disponerse con un conocimiento básico del terreno, de la moral de las fuerzas en pugna, entre otros aspectos.

Y algo en lo que no puede dejar de insistirse: una precondición para entender Venezuela es sospechar de la abrumadora propaganda anti-bolivariana de factura estadounidense o alineada con sus intereses, que hace pasar por información veraz y oportuna una versión de los hechos que ignora la complejidad del terreno e invisibiliza o criminaliza a una de las fuerzas.

A los hechos: el diputado Guaidó apareció en escena al alba del martes 30 de abril nada más que para confirmar su ocaso político. Qué se le va a hacer: son licencias poéticas que se permiten los políticos de derecha cuando intentan algo parecido a tomar el cielo por asalto.

La entrada no ha podido ser menos prometedora: rodeado de un puñado de efectivos militares, apostándose en los alrededores del Distribuidor Altamira, y acompañado de Leopoldo López, jefe de Voluntad Popular, rescatado por los golpistas esa misma madrugada.

En primer lugar, el escaso apoyo militar resultaba en extremo evidente. Luego, habían escogido quizá el peor lugar posible: nada menos que el escenario habitual de las manifestaciones violentas del antichavismo desde 2002, uno en que lo más furibundo de la oposición ha cometido toda clase de desmanes y ha organizado los espectáculos más pintorescos. Resulta muy difícil tomarse en serio algo cuyo epicentro es Altamira, y más difícil aún creer que ese algo puede significar el inicio del fin de la revolución bolivariana. Por último, la liberación de López, ya de por sí revestida de ninguna espectacularidad, tratándose de alguien que cumplía condena desde su casa, desviaba el foco de atención del autoproclamado Guaidó.

El “efecto Guaidó” duró poco más de un mes. Casi un completo desconocido antes de 2019, adquirió notoriedad global una vez que Estados Unidos lo usara como peón: primero creó las condiciones políticas para su autoproclamación como Presidente, lo que por supuesto respaldó entusiastamente, luego de lo cual debía producirse un levantamiento popular contra el Gobierno bolivariano y el quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Nada de esto ocurrió.

El momento cumbre fue el 23 de febrero. Tras el fracaso de la tentativa de “intervención humanitaria” vía frontera con Colombia y Brasil, inició su caída libre.  

¿Qué ocurrió desde entonces? Mucho y nada. Mucho porque, convenientemente, se produjo el primer ataque al Sistema Eléctrico Nacional, el 7 marzo, y luego otro el 25 del mismo mes. Nada porque, días después, el 6 de abril, convocó a un “simulacro” de la “Operación Libertad”, absolutamente intrascendente, con muy poca participación, como en general han sido todas las manifestaciones convocadas por Guaidó en el último par de meses y un poco más.

El problema es que el tal “efecto Guaidó” hacía resonancia fundamentalmente con lo más violento, antidemocrático e inculto políticamente del antichavismo, que siente predilección por las salidas de fuerza, cualesquiera que éstas sean, incluido el magnicidio, el linchamiento, y en general el terrorismo. Eventualmente, estas líneas de fuerza logran contagiar al resto del antichavismo, arrastrándolo a callejones sin salida, pero no es cierto que ellas constituyan la mayoría de la base social antichavista.

Más importante aún, hay una clara diferencia entre, por un lado, el agobio popular como consecuencia del deterioro progresivo de sus condiciones materiales de existencia, en buena medida como consecuencia de las sanciones económicas impuestas por la Administración Trump, y el anhelo popular porque cambie la situación, y por otro lado el proverbial cortoplacismo del antichavismo del tipo Voluntad Popular, su radical cipayismo, y que lo hace tan funcional a la estrategia de “regime change”, tan anhelado por Estados Unidos.

Cortoplacista al fin, minoritario pero numeroso, este antichavismo más anti-político es el primero en denunciar como una pérdida de tiempo cualquier movimiento táctico que no conduzca a la confrontación violenta con el “régimen”, y es sumamente severo en la valoración de su liderazgo político, incluso con aquellos que, como Guaidó, son expresamente favorables, por ejemplo, a la intervención militar estadounidense.

El problema es que Guaidó no ha servido para tal propósito, lo que aumenta el malestar entre el antichavismo más furibundo, lo que a su vez redunda en su renuencia a participar en movilizaciones y demás iniciativas de masas.

Éste era el clima previo a la movilización convocada por Guaidó para el 1º de Mayo, y por tal razón condenada al fracaso. Por eso, cabe pensar, el ridículo del 30 de abril, que más que el inicio de algo que pueda llamarse “Operación Libertad” pareció un simulacro de intento de golpe de Estado. Pero sirvió también para que el diputado pasara el testigo a Leopoldo López, su jefe político. Y ese es tal vez el único aspecto en el que resultó exitoso.

¿Cuánto cambiará la situación con Leopoldo López asumiendo el liderazgo de la oposición? Lamentablemente, nada. Por las razones ya expuestas: por el tipo de antichavismo que encarna, por el hecho de que la estrategia es elaborada en Estados Unidos, porque no le apuestan a la política con mayúsculas y se conforman con ser simples peones, por ser además tan fanáticamente neoliberal.

¿Cuál es, quizá, uno de los datos más reveladores y alentadores de los últimos cuatro meses? Que a diferencia del antichavismo, el chavismo se moviliza aún a pesar del malestar con su clase política, porque lo que defiende es mucho más que un Gobierno.