Movimiento de Pobladores sobre “ola de invasiones” en municipio Sucre: “Están aprovechando la ausencia del comandante Chávez para generar confrontación”


Para una parte de la población, la situación captada en la imagen es inconcebible e inaceptable. Con esos malandros, ¡peinilla!


Entrevista a Juan Carlos Rodríguez, Iraida Morocoima y Andrés Antillano, militantes del Movimiento de Pobladores, realizada por este servidor la mañana del martes 28 de febrero.

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Comencemos por situar las cosas en su contexto: ¿es cierto que existe una “ola de invasiones” en el municipio Sucre, tal y como lo ha denunciado el alcalde Carlos Ocariz? ¿A qué intereses responde esta denuncia?
JCR: La ocupación de tierras es un fenómeno que no es de ayer ni de la semana pasada, es un fenómeno histórico, la manera como los pobres de la ciudad se han hecho de un espacio para poder vivir o sobrevivir. Ahora, sobre lo que ha pasado concretamente en el municipio Sucre, nosotros vemos dos cosas: primero, que se ha generado como un efecto en escalada, que no tiene tampoco un mes, tiene mucho más. Lo que ocurre es que se ha hecho convenientemente visible en este momento. La burguesía, la derecha, lo están visibilizando, lo están explotando políticamente. ¿Con qué intención? Porque es ahí, precisamente, en el sureste y en el noreste de la ciudad donde a ellos más les duele, donde tú puedes tocar realmente los intereses del latifundio urbano. La mayor cantidad de terrenos ociosos en los mejores lugares de la ciudad están en el sureste, no están en el oeste. La gente está ocupando terrenos con alto valor inmobiliario.
Por otro lado también lo explotan, convenientemente, porque el Estado viene rescatando en esas zonas terrenos de alto valor inmobiliario ya no para un negocio, sino para dárselo a los históricamente excluidos. Entonces tú tienes esos dos fenómenos: el pueblo luchando en la calle por terrenos de alto valor inmobiliario y el Estado, con una política de recuperación de suelos, en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela, recuperando pedazos de la ciudad, es decir, sacando del circuito de la especulación inmobiliaria pedazos importantes en el sureste. Y eso es realmente lo que ellos están atacando. Por un lado, la política de expropiaciones y de recuperación de suelos que tiene el gobierno nacional, y por otro lado criminalizando las formas de lucha popular.
Pero el gobierno nacional ha llamado a la “disciplina” popular, a no emplear métodos de lucha inadecuados.
JCR: Nosotros llamamos a la organización y a la lucha articulada. En esta lucha contra el negocio inmobiliario, el que lucha solo está condenado. Para nosotros la organización de las familias, la articulación y la conciencia de la batalla que tú vas a dar, los niveles de entendimiento político de lo que implica esta lucha contra el latifundio urbano son fundamentales. Porque si no, estas acciones aisladas, dispersas, lo que terminan es produciendo un efecto contrario, que en vez de profundizar, radicalizar, politizar el escenario de lucha, es utilizado por la derecha para criminalizar el pueblo, para atacar al gobierno. Por cierto, también es utilizada por factores oportunistas para sacarle plata a la gente, para montar negocios, etc. En la medida en que haya mayores niveles de organización, de articulación y de conciencia, esta lucha será más efectiva.
Ahora, sobre el escenario concreto que estamos viviendo esta última semana, la burguesía, la oposición, están aprovechando la ausencia del comandante Chávez para generar confrontación, es decir, un escenario de conflictividad en el municipio Sucre. El gobierno ha dicho que no iba a mandar a la Guardia Nacional a reprimir al pueblo, y nosotros por supuesto estamos de acuerdo, porque hay que sentarse a negociar, persuadir, porque sí es pueblo chavista con necesidad de vivienda lo que hay ahí, aunque se dice que hay gente que tiene vivienda, que son extranjeros, etc. Pero basta con ir a una ocupación y verle la cara a la gente para darte cuenta de que es gente con necesidad real, que quizá está siendo utilizada o está actuando de manera desesperada, porque no está viendo cuál es el canal concreto para esa lucha. Pero frente a la posición del gobierno de no reprimir al pueblo chavista, sale el Alcalde diciendo que su policía no puede hacer nada, lo que es falso. Porque la policía sí puede intervenir. No lo hace para que sea la gente de los sectores sociales que los apoyan a ellos los que confronten a ese pueblo chavista.
Nosotros tenemos información de que han estado reuniéndose con sectores de la clase media, por ejemplo en Guaicoco, en Filas de Mariches, etc., para que la gente se organice en función de contrarrestar la “ola de invasiones”. Hablan de una “ola de invasiones” y de que la clase media se tiene que organizar en función de contrarrestarla de forma armada, de forma violenta, porque supuestamente la policía municipal no puede hacer nada.
Esa es la manera de crear un clima de zozobra.
JCR: Exactamente. Ahí se está jugando, aún no sabemos a qué escala, a crear un clima de desestabilización, confrontación y zozobra, para sembrar miedos. Entonces, la lucha popular termina siendo utilizada para intereses que son contrarios al mismo pueblo. Ahora, ¿qué planteamos? Que se definan con más claridad los mecanismos que le permitan al pueblo organizado participar en el rescate del suelo urbano. El gobierno nacional ha venido desarrollando, los últimos dos años, una política de rescate de la ciudad para los sectores populares, para construir viviendas, pero los mecanismos de participación del poder popular no están claros, no están afinadas las reglas de juego, lo cual hace que la gente no sepa cuáles son los procedimientos. Entonces cualquiera de estos grupos puede ser presa fácil de un oportunista que los lance por un barranco.
¿Ustedes han elaborado una propuesta?
JCR: Nosotros tenemos una propuesta elaborada, detallada, que trabajamos junto a la gente del Vértice Tierra de la Vicepresidencia Territorial, el Vértice Tierra de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Sabemos que iba a ser evaluada por el Órgano Superior de Vivienda y Hábitat, pero hasta ahora eso no se ha concretado. Para ponerle orden a ese asunto es necesario establecer ese mecanismo, que la gente sepa: si yo me organizo a dónde voy, si yo tengo visto un terreno que está ocioso quién lo evalúa, cómo se evalúa, cuáles son los pasos, cómo se afecta, cuándo puedo yo ocupar, cuánto lo puedo tomar en custodia. Ya hemos elaborado una propuesta en torno a eso, junto con el gobierno. Porque ésta no es una pelea que el pueblo pueda dar solo, porque el enemigo es poderoso. Tiene que ser una política corresponsable, desarrollada tanto en el campo popular como por el gobierno revolucionario para que sea efectiva, porque si no podemos tener retrasos importantes.
¿Pobladores tiene alguna relación con las ocupaciones recientes en el municipio Sucre?
JCR: No, no tenemos vinculación directa con ellos. No nos buscaron. Les hemos planteado: nos hubiesen buscado para poder orientarlos, porque nos ha llamado gente, pero cuando ya se ha dado la ocupación. Hemos tenido contacto con algunos grupos, gente que conocemos, porque son luchadores sociales de toda la vida en Petare, gente de los sectores populares.
IM: Pero nosotros le hacemos un llamado a todos esos colectivos, que no paren su lucha, que ahora toca el proceso de organización. La lucha continúa, pero en estas circunstancias, en este proceso revolucionario, continúa distinto. Antes aquí nadie te planificaba. Hoy en día la gente ha comenzado a planificar.
AA: Reconociendo que este fenómeno de ocupación es un fenómeno histórico, que tiene que ver con las profundas desigualdades de la ciudad, con las profundas exclusiones, que no hay nada nuevo en todo esto, sí vale la pena detenerse en el caso particular del municipio Sucre. Hay una utilización clara, explícita, a partir de una agenda política, por parte de la oposición, y por parte de otros intereses que no son los del pueblo. Por parte de la oposición, justamente, para intentar crear inestabilidad, confrontación pueblo contra pueblo, producir una sensación de caos y de conflicto generalizado, intentar criminalizar las luchas populares y además intentar restituir los privilegios de los propietarios que han sido de algún modo tocados por la política de rescate de suelos que el gobierno revolucionario, junto con el pueblo, se ha planteado en los últimos años.
Ahora bien, sobre las mal llamadas “invasiones”, nosotros siempre hemos cuestionado ese término porque está cargado de una profunda descalificación, por su carácter de clase; por cierto, sería interesante revisar muchas de las titularidades de terrenos en el municipio Sucre, porque nosotros tenemos elementos como para afirmar que buena parte de los terrenos del este de la ciudad fueron mal habidos por los propietarios estos “correctos” y “honestos” que sí son invasores y ladrones. Son tristemente célebres las corruptelas en el municipio Sucre, cómo hace treinta años y más se traficaba con terrenos que eran de la nación y se les entregaban a particulares, así que si hablamos de invasores, estos son otros.
Hay un intento de la derecha de criminalizar al pueblo y meter en un mismo saco los proyectos, los inmuebles, los terrenos que han sido rescatados por el gobierno revolucionario junto con el pueblo, como por ejemplo los terrenos donde las nuevas comunidades socialistas vienen desarrollando propuestas en el municipio Sucre y en el resto de la ciudad y en otras ciudades del país, es decir, todo este esfuerzo gigantesco que el gobierno revolucionario y el pueblo movilizado ha hecho para el rescate del suelo y la producción de viviendas.
¿Cuál ha sido la participación del partido Primero Justicia en todo esto?
AA: Nosotros tenemos evidencias de que sectores de Primero Justicia han intentado soliviantar a la gente desesperada para que ocupen terrenos que están siendo desarrollados por el gobierno revolucionario, o en combinación con comunidades organizadas. Entonces, aquí hay una agenda clara de la derecha, sin contar agendas de grupos que intentan sacar ganancia económica especulando con las necesidades del pueblo.
Las ocupaciones son una consecuencia, entonces, de las desigualdades urbanas. Uno podría decir que son formas “inconvenientes” de responder a una situación injusta, o una expresión “incorrecta” de una lucha justa, que es la lucha por el suelo urbano, por la democratización de la ciudad. Consideramos que el rescate de suelos es, en este momento, y va a ser cada vez más, una de las formas de lucha más claras del pueblo contra el capital inmobiliario, que es uno de los capitales más importantes del país. Si aquí la lucha contra el latifundio rural ha sido tan importante y ha costado tantas vidas, a pesar de que la actividad económica de los terratenientes es relativamente escasa en términos de rentabilidad, la lucha por la tierra urbana va a ser mucho más cruenta y mucho más dura. Por eso, tenemos que entender que la lucha por el rescate del suelo ya es, en este momento, y lo será cada vez más, un terreno de lucha fundamental para el pueblo venezolano y para el gobierno revolucionario, para democratizar las relaciones sociales en la ciudad.
En ese sentido, planteamos que hay que saber dar la lucha en las mejores condiciones, y todo proceso de desorganización, de instrumentalización por otra agenda, terminan, por un lado, exponiendo a la gente que ocupa en esas condiciones a situaciones de vulnerabilidad; por otro lado, terminan fortaleciendo el discurso de los terratenientes urbanos, con este tema de los “invasores”, etc., y genera más desorganización. Nosotros creemos que la respuesta no puede ser la criminalización, porque ésta acentúa más los conflictos: nunca se han parado los procesos de luchas populares a través de la criminalización. La respuesta tiene que ser un proceso que, por un lado, suponga niveles crecientes de organización popular, prepararnos para dar en las mejores condiciones una lucha que va a ser dura, porque es una lucha desigual, contra los dueños de esta ciudad, que son los dueños del país; y por otro lado, exigiéndole al gobierno políticas claras, audaces, transformadoras de la relaciones sociales en la ciudad. Pero aun entendiendo todos estos aspectos de la lucha contra el latifundio urbano, lo fundamental es la organización popular y la movilización. Nosotros jamás criminalizaremos ni cuestionaremos la lucha del pueblo, pero sí consideramos que hay que saber dar estas peleas en condiciones que permitan conquistar victorias y denunciar los intereses asociados al latifundio urbano.
IM: La que nos criminaliza a nosotros, pueblo organizado, y se aprovecha del pueblo que no está organizado, es la oposición, claramente. Ocariz, Capriles. Su gente nos provoca diariamente, recogen firmas, etc. Yo le digo a los otros compañeros: no caigamos en la provocación de la oposición, no nos pongamos en la boca del lobo. Razón tenía Chávez cuando le decía a Capriles: quítate la careta. Ellos nunca van a aceptar que nosotros, la gente humilde, la gente que construye la ciudad, viva al lado del Unicentro El Marqués, por decir algo, o que viva en Chacao.
AA: Es que ese discurso de la armonía, de la unidad nacional, de que aquí cabemos todos, en realidad es un discurso tramposo, porque eso va acompañado del discurso de la criminalización del pueblo: aquí todos cabemos, aquí todos podemos ir juntos, siempre y cuando se respeten los privilegios y los intereses de los poderosos y el pueblo sepa cuál es su lugar. En nuestro caso específico, bien lejos de la ciudad.
¿Este clima de zozobra que, según el análisis que ustedes hacen, ha venido promoviendo la oposición, anticipa el clima social que predominaría de triunfar Capriles en las elecciones presidenciales del 7 de octubre?
AA: Claro. Es una evidencia de la manera como tratan al pueblo, en una escala muy pequeña, como es el municipio Sucre. Carlos Ocariz, el principal vocero de esta arremetida contra los sectores populares, es un delfín de Capriles, es decir, que no podríamos esperar algo distinto. Esta arremetida se expresa en el discurso racista, clasista, que criminaliza las luchas populares que, insistimos, han sido dadas en condiciones “inconvenientes”, pero son luchas legítimas. Además, es la convocatoria al linchamiento, porque ni siquiera tienen el valor de usar la fuerza pública, que podría haber mediado en esto, sino que mandan a los vecinos de clase media, apelando al temor de la clase media, a que linchen a la gente.
Pero no solamente se trata de este discurso racista, de esta incitación al linchamiento, de esta defensa irrestricta de los intereses más perversos de la especulación inmobiliaria, sino que es una práctica persistente en la gestión del municipio Sucre. Por ejemplo, el problema de la basura: en el municipio Sucre tú puedes taparte los ojos y saber, por el olfato, si estás en un barrio o estás en una urbanización de clase media o clase alta. Porque mientras las urbanizaciones de clase alta tienen un impecable servicio de aseo y de ornato, la gente de los barrios tiene que caminar y vivir entre basura y ratas. Es decir, que es una gestión clasista, contra el pueblo y a favor de los poderosos. Cualquiera que tenga duda de cómo va a ser Venezuela en el supuesto negado de que ganara Capriles, que se dé una vueltica por los barrios de Petare.
JCR: Pero además hay otro elemento. En Venezuela estamos conscientes de que sin el voto popular ellos no pueden llegar al poder. ¿Qué están buscando? Escenarios donde el gobierno aparezca como represor de los sectores populares, para ganar base popular para su candidato. Y esa es una estrategia que ya nosotros hemos detectado en varias oportunidades. Están buscando forzar la represión por parte del gobierno nacional, para poner al pueblo en contra de la revolución, en contra del comandante Chávez, y además ganar sectores populares para su candidatura. Eso lo hemos diagnosticado, no sólo en este escenario que se dio en Sucre, donde fue bastante obvio, que pedían la intervención a gritos de la Guardia Nacional, y se abstuvieron ellos de cualquier tipo de intervención, pero eso ha sucedido en otras partes de Caracas, donde la revolución es gobierno, gobierno local, y en otras partes del país.
Entonces hay que hacer un llamado a todos: al alto gobierno, a los gobiernos locales, de no caer en la trampa de reprimir al pueblo, que es lo que está buscando la derecha para sacarle provecho político y hacer ver que es un gobierno represor del pueblo y ganar votos dentro de los sectores populares, y más bien apelar a la persuasión, a la mediación, y llamar a la organización y a la lucha conjunta de todo el campo revolucionario: gobierno revolucionario, pueblo organizado, todos los factores, el partido, todo el mundo.
Esto nos tiene que servir para polarizar y politizar la lucha en la ciudad. En este momento no nos sirven posiciones de medias tintas: todos los que estamos en contra del proyecto neoliberal, en contra del proyecto del capital, tenemos que tener claro que es una sola lucha, y lo que hay que hacer es articularla, para que sea coherente, efectiva. Y este año, evidentemente, el escenario es de lucha política, y es tarea de todas las organizaciones revolucionarias y de todo el campo revolucionario elevar los niveles de conciencia para la lucha, por eso es que estas acciones no favorecen a polarizar la lucha y a politizar los campos, y ellos están buscando escenarios de desmovilización y confusión. Y lo que se quiere es polarizar y politizar la lucha.
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