A los compañeros comunistas



He leído con atención las recientes declaraciones del compañero Figuera, Secretario General del PCV, sobre el proceso de constitución del GPP. Tomo como fieles las palabras que recoge una nota de prensa de Tribuna Popular, fechada el 17 de octubre, y a ellas me remito.

De entrada, lo más importante es la voluntad expresa del PCV de participar “en todos los esfuerzos dirigidos a construir la amplia alianza patriótica, antiimperialista, de contenido popular, que se ha dado en llamar Gran Polo Patriótico, por ser una necesidad ineludible, una demanda, del proceso social y político venezolano”.

Sin embargo, señalan los compañeros comunistas, “los esfuerzos en curso son insuficientes”, porque “los mecanismos que se están implementando no garantizan todavía… la construcción de una auténtica dirección colectiva del proceso”. Por esta razón, expresan, “decidieron impulsar los procesos de incorporación de las organizaciones sociales en las que… tenemos presencia e incidencia”, pero no inscribir al PCV “en algún registro o censo de organizaciones”. A su juicio, “la participación de las organizaciones partidistas en esta construcción no debe hacerse por vía de un registro, sino como producto de un debate, de una discusión, de una construcción de espacios donde converjan todas las organizaciones políticas del proceso, que por cierto no son numerosas. Estas organizaciones partidistas debemos reunirnos, debatir y acordar cómo vamos a trabajar en función de articularnos y contribuir a la construcción del Gran Polo Patriótico”.

El asunto de fondo, como se entenderá sin dificultad, no es el registro. Lo central en el planteamiento del PCV tiene como base la distinción que hace entre lo que entiende como “organizaciones sociales” y los partidos. Hecha la distinción, correspondería a las “organizaciones políticas del proceso” sentarse de una vez por todas a debatir, construir “dirección colectiva”, etc.

Con todo el respeto que se merecen los camaradas del PCV, es preciso señalar que esa distinción entre fuerzas de una u otra naturaleza (lo que ya de por sí supone un debate aparte) no puede hacerse para restar, sino para sumar. Es decir, el GPP se trata de un espacio plural, concebido para la construcción de la unidad revolucionaria en la diversidad, lo que implica incorporar a la mayor cantidad de fuerzas populares posibles, sean éstas de carácter partidista o no.

La misma tarea de construcción de una dirección colectiva de la revolución bolivariana, cuya necesidad comparto a plenitud, pasa por entender la potencialidad de un espacio que, como el GPP, se plantea desplegar la política revolucionaria a través de los partidos, pero también más allá de los partidos.

Por más “insuficientes” que puedan resultar los esfuerzos, por más imperfectos que puedan resultar los “mecanismos”, el comandante Chávez ha convocado a un espacio, de carácter promotor y transitorio, que es estratégico consolidar. Un espacio en el que, sin duda, el PCV tiene mucho que decir, pero también, como todos, mucho que escuchar.

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